Inicio
  Aperitivos
  Arroz
  Carnes
  Cremas y Sopas
  Entradas y Ensaladas
  Fiambres
  Helados
  Huevos
  Jugos
  Legumbres
  Mantequillas
  Masas y Pastas
  Pescados y Mariscos
  Postres
  Tragos y Aperitivos
  Verduras
  Comida China
  Comida Española
  Comida Japonesa
  Comida Mexicana
  Comida a la Chilena
  Conservas Caseras
  Datos Prácticos
  Día de Halloween
  Dulces de Navidad
  Espacio Dulce
  Hora del Té
  Menú Año Nuevo
  Menú Navideño
  Menú para Invitados
  Mermeladas y Dulces
  Pascua para Niños
  Platos Verdes
  Recetas Afrodisiacas
  Recetas para Mamá
  Semana Santa

EL PAVO NAVIDEÑO

El pavo llegó a Europa procedente de México, en el primer tercio del siglo XVI. Fue un recuerdo que trajo Hernán Cortés del Nuevo Mundo después de que los aztecas se lo dieran a probar. Allí era conocido con el nombre de guajalote. El pavo vivía también en estado salvaje en los bosques de Canadá. Los franceses que se aficionaron muy pronto a sus carnes lo llamaron dinde (de Indias). El pavo alimentó a los hambrientos colonos ingleses del Mayflower, que desembarcaron en Massachusetts el último jueves de noviembre de 1620. Desde entonces los americanos celebran esa fecha el día de Acción de Gracias con una comida clásica a base de pavo relleno. En Europa fueron los jesuitas los que lo introdujeron al llevarlo a sus colegios. No faltó por ello gente de intención aviesa que denominó irrespetuosamente a los pavos con el nombre de aquella orden religiosa. En Chile este es un alimento infaltable, un rito insoslayable en Navidad.

 

PAN DE PASCUA


Una enorme estacionalidad en su consumo y venta tiene este producto, tan propio de nuestras celebraciones navideñas. Sus orígenes se sitúan hace más de 70 años en un pequeño poblado alemán, denominado Naumburg/Saale. Allí era costumbre que la familia se reuniera a la mesa en torno a un trozo de stollen, también llamado Pan de Cristo. Con el tiempo, a este tradicionalísimo alimento, elaborado fundamentalmente con levadura y mazapán se incorporaron otros insumos de mayor calidez, tales como fruta confitada, nueces y almendras, de manera de recordar la tierra donde nació Jesús, lugar en que estos frutos secos se producen en abundancia. Pasados siete siglos desde su origen, Chile se puede encontrar diversos panes de pascua, que en mayor o menor medida se inspiran en el producto que se consumía en el poblado germano.


Aún así, hay antecedentes de que el primer pan de Pascua que arribó a territorio nacional, hace ciento cincuenta años, era de origen italiano. Conocido como panetone, se trataba de una masa de 15 cm. de altura, con un suave gusto a frutas cítricas, de textura porosa y de un liviano bizcochuelo. Si bien el mencionado producto llegó a ser muy popular en el pasado, hoy ha quedado en el olvido, siendo desplazado por el pan de Pascua criollo. Este, de influencia eslava, posee características muy distintas: oscuro, más bien húmedo y muy compacto por el exceso de levadura. Sus componentes esenciales son jengibre, miel de abeja, frutas confitadas, pasas corintas y nueces.


El pan de Pascua criollo, por cierto, es sólo una de las muchas variedades que existen de este tipo de alimentos navideños. Uno de los más tradicionales es el christmas cake, de origen inglés, que en su fórmula original contiene guindas, ciruelas, pasas y chancaca.Otro ejemplo es el pan peruano. Este es uno de los más novedosos, y por eso mismo muy difícil de encontrar. Su particularidad recae en la humedad y color oscuro, gracias al puré de manzana que lleva en su interior: Hay otras antiquísimas recetas que sí son más accesibles en el mercado, como el stollen de Alemania y el ya mencionado panetone de Italia. El primero es alargado, muy similar a la forma del pan de campo y con un delicioso corazón de mazapán. Sus especias principales son cardamono y acitrón, más almendras y una pequeña porción de pasas y frutas confitadas. En cambio, el panetone, al igual que el stollen, es reconocible por su particular altura y su claro color al interior. Como se sabe, en Italia cada región tiene su propia gastronomía y el panetone no escapa a estas diferencias. En tanto, el que se produce en Milán contiene más frutas, el de Génova se identifica por casi carecer de estos ingredientes y por su gusto a anís. Infaltable en la mesa y esperado por grandes y chicos por todo el año es el Zadiguí Chorék ( literalmente “Pan de Pascua”), un gran pan trenzado, dulce, espolvoreado con sésamo y aromatizado con semillas exóticas. Es una costumbre generalizada que las visitas de ocasión, obsequien zadigui chorek a los anfitriones, como muestra del clima festivo que reina en estas celebraciones. El pan de Pascua es sin duda un invitado infaltable en la noche previa a la Navidad, y su sabrosa fórmula le hace partícipe de un desarrollo a través de todo el mundo.

 

 

ORIGEN DEL COLA DE MONO

Ninguna palabra más anecdótica y de curioso origen que la bebida conocida en Chile como Cola de Mono, un ponche muy típico de nuestro país, elaborado con pisco o aguardiente, café con leche, azúcar y canela. Es una tradición para la fiesta de Navidad y su característico color café comienza ya a inicios de diciembre a adornar las góndolas de supermercados donde principalmente se vende. Lo clásico de su receta hace que también muchas familias chilenas elaboren su propio Cola de Mono para recibir a sus amigos y familiares en un mes de diciembre que se respira –más que nunca- cordialidad y solidaridad.
De dónde nace esta palabra, es una cuestión sin resolver y sobre la cual hay diversas versiones, todas muy sabrosas y posibles.


La más simple de todas es la que asocia el origen de esta bebida a la cola de un simio, por su color café oscuro. Otra versión defiende la postura que este preparado alcohólico se envasaba y vendía en unas botellas que originalmente eran del afamado licor español Anís del Mono, en cuya etiqueta destacaba a un simio con su larga cola, de la cual habría adquirido su origen.


Sin embargo, hay un consenso generalizado que este curioso nombre derivaría de una campaña presidencial entre don Germán Riesco y don Pedro Montt, a inicios del año 1900, en la que triunfó el primero mencionado.
La celebración de la triunfal campaña, y como contrapartida, la derrota de Montt (a lo que se llamó la cola de Montt) habría sido realizada en una fábrica de helados que estaba en la calle San Pablo en Santiago, a cuyo fabricante se le ocurrió agregar aguardiente a los helados de café con leche ya derretidos. Y esta combinación, que era solicitada como especialidad de la casa y que estaba sin bautizo, fue llamada la Cola de Montt, expresión que con el tiempo derivó a la actual, que incluso comúnmente se denomina colemono.

DE ACUERDO..., PERO

Resulta muy coherente esta última hipótesis y dado que se asocia a un hecho histórico comprobable, aparece con argumentos suficientes para apoderarse del origen de esta tradicional bebida. Sin embargo, pese al gran consenso, surgen otras versiones no menos creíbles y que también cuentan con un entorno social y referencial bastante sólido...
Relata la historia que en las cercanías de la Plaza de San Isidro en Santiago, tenía su acogedora casa doña Filomena Cortés viuda de Bascuñán, acompañada de sus cuatro hijas que mantenían una intrigante soltería. La madre solía ser una espléndida anfitriona, visitada por destacados caballeros de la sociedad capitalina de esa época, veladas que eran amenizadas por sus propias hijas, eximias cantantes y con grandes habilidades para ejecutar talentosas piezas musicales en arpa y guitarra.


Entonces sucedió que una noche de invierno, unos íntimos amigos del Presidente Montt le invitaron a comer a la casa de doña Filomena, lo cual se convirtió en una magnífica velada, hasta que alrededor de la una de la madrugada comenzó a llover torrencialmente.
Entonces don Pedro decide retirarse, pidiendo que se le entregara el revólver marca Colt que había dado a guardar a uno de sus amigos. Como ninguno de ellos deseaba que el presidente se expusiera a tan feroz aguacero le escondieron su arma de fuego.


La fiesta siguió a gran ritmo, hasta que los vinos y licores se terminaron, pero de improviso alguien descubrió una enorme jarra de café con leche. Como se trataba de darle un poco de picardía a tan sabroso encuentro, se le agregó aguardiente y azúcar, improvisado brebaje que fue aprobado por todos. ¡Tan buen descubrimiento había que bautizarlo, y qué mejor que llamarle el Colt de Montt! De ahí la historia se simplifica y como sucede con muchas palabras de nuestro idioma, el lenguaje se relaja para hacerlo más fácilmente pronunciable, tendiendo a nuestra típica conformación silábica de vocales y consonantes, de lo que surge Cola de Mono.


Incluso, la pintoresca historia de este particular líquido, es asociada a la señora Juana Flores, que hasta hace algunos años tuviera la venta del Cola de Mono en la calle San Diego, a la altura de la Plaza Almagro en Santiago. Otros dicen que realmente el creador fue su esposo que llamaba a este brebaje colemono.
Como podemos ver, tradiciones y creencias sobre el origen del cola de mono abundan, lo que si bien no permite dilucidar con claridad su origen, éste no es obstáculo para que este pintoresco invento adorne las mesas de las familias, formando parte esencial del rito navideño.

 

 



Buscar también en ingredientes

Imprimir Agregar a Favoritos (presiona: Ctrl+D si usas Netscape Navigator) Envia esta url a un Amigo Contactanos